Ciudad ligada al agua, a su historia, a sus visitantes, en definitiva a la actualidad pero sin olvidar su grandioso pasado de descubrimientos y riquezas traídas de todas las partes del Mundo.
He estado unos cuantos días en esta ciudad que me sorprendió gratamente ya que tenía una idea, que para alegría mía se equivocaba de la realidad, creo que todo el mundo que tiene la misma idea de Lisboa que yo tenía debería ir, les encantará.
En estos días que la he estado visitando en grata compañía (besos nene) he podido visitar los barrios más importantes de esta bonita ciudad como el barrio de la Baixa, el Chiado, Alfama, Barrio Alto, Estrella y Belém…
La Baixa es el centro de la ciudad, el barrio que fue totalmente reconstruido tras el gran terremoto del siglo XVIII, donde hay un gran ambiente diurno concentrando el turismo y donde se localizan joyerías, bancos y resto de el comercio. Una zona muy importante que no se debe de dejar de visitar que me gusto fue la Plaza del Comercio o Terreiro do Paço y la Rua Augusta, con una bonita vista del Elevador de Santa Justa el cruce con la calle de mismo nombre.
Belém se encuentra a las afueras de Lisboa, una zona muy bonita para pasear y para visitar por supuesto el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém; y sobre todo no olvidarse de visitar la “Antigua casa de pasteis” donde hacen unos pastelitos con crema la mar de buenos, ays… que ricos.
De Belém salían los barcos portugueses en dirección a lo desconocido o a sus colonias repartidas por todo el Mundo, hasta Japón llegaron, casi nada. Nosotros fuimos en el eléctrico nº 15 en el Terreiro do Paço. El viaje fue rápido y agradable, vas viendo más zonas de la ciudad y a mi por ejemplo me fue gustando más Lisboa.
En Alfama se encuentra el Castelo de San Jorge, la Sé, la iglesia de San Vicente, Santa Engracia, el mirador de Portas do Sol, donde hay una panorámica de la ciudad espectacular, como del de Santa Lucía. Con calles llenas de ropa tendida, que suben en cuesta y plazas llenas de palomas.
Lisboa es una ciudad que se haya entre varias colinas que se dominan con ayuda de elevadores y tranvías (eléctricos).
La verdad es que pienso como pueden subir tan empinadas calles esos armatostes tan antiguos y fantásticos, (Madrid debería tener tranvías, tome nota señor Gallardón!)
En el Castelo se pueden apreciar bonitas vistas de toda la ciudad, contemplar el puente Vasco da Gama y el puente 25 de Abril, con el Cristo, el largo río, el océano… en fin, podrás ver hasta donde tu vista te lo permita porque Lisboa te ofrece todo lo que tiene.
Un día nos fuimos a la playa de Tamariz en Estoril, una zona de Lisboa turística, con una arquitectura muy bonita, donde antiguamente iba la clase alta de Europa a descansar en verano, a disfrutar de sus playas y de sus bonitas vistas al océano al anochecer.
El agua esta súper fría, me tuve que salir al poco rato porque me dolían las manos. Sé de alguien que no se baño por esa razón, miedica…
Para moverte por Lisboa lo mejor es comprarte una tarjeta de transporte de “7 colinas“, armarte con un plano del metro y a la aventura. Esta tarjeta te sirve para metro, tranvía, autobús y para un viaje en el Elevador de Santa Justa.
Moverte a pie también es algo muy recomendable, porque aunque Lisboa sea una ciudad tenga muchas calles en pendiente, la mayoría son agradables en el ascenso, como la Rua do Carmo, en el Chiado. Otras ya como la Rua da Gloria, es mejor subirlas en elevador, pero si vas a bajar puedes hacerlo a pie sin ningún problema, bueno, si llueve ve con cuidado porque te resbalas, jejeje…
La comida es riquísima, no hubo nada que no me gustase, también es verdad que hay muy pocas cosas que no me gusten, pero vamos no hice más que comer, porque la gastronomía portuguesa se lo merece.
El vino es muy bueno, recordar el famoso Oporto. Una tarde fuimos en busca de una tienda famosa en vino, pero estaba en obras, así que terminamos en otra que la verdad estaba muy bien, además los chicos que nos atendieron muy amables, nos remendaron, nos invitaron, me preguntaron que si era noruego, en fin… estoy ya tan acostumbrado que piensen que soy extranjero que ya quien lo diga no me sorprende, como los andaluces que se dijeron entre ellos que no teníamos pinta de ser españoles, jejeje…
Un descubrimiento más tuve en Lisboa fue la Panacotta, un postre riquísimo que me pedía siempre que estaba en la carta, que rico, aunque es típico de Italia.
En resumen un viaje que recomiendo a todo el mundo, Lisboa es una ciudad con gran encanto dentro de su agradable estética decadente. Es fácil de conocer, fácil de caminar y sobre todo fácil de disfrutar.
Nosotros tenemos pensado más adelante un regreso más prolongado sobre todo por Estoril…
En el viaje hubieron muchas anécdotas y dulces sensaciones, pero eso nos lo quedamos para nosotros.
Madrid tiene nota de: 9 y a Lisboa le pongo un 8.


