viernes, 31 de agosto de 2007

Lisboa...

Lisboa, una ciudad que te atrapa con su aire melancólico y atractivo decadente, de siglos pasados de gloria, en el comienzo del océano y al final de un largo río.

Ciudad ligada al agua, a su historia, a sus visitantes, en definitiva a la actualidad pero sin olvidar su grandioso pasado de descubrimientos y riquezas traídas de todas las partes del Mundo.

He estado unos cuantos días en esta ciudad que me sorprendió gratamente ya que tenía una idea, que para alegría mía se equivocaba de la realidad, creo que todo el mundo que tiene la misma idea de Lisboa que yo tenía debería ir, les encantará.

En estos días que la he estado visitando en grata compañía (besos nene) he podido visitar los barrios más importantes de esta bonita ciudad como el barrio de la Baixa, el Chiado, Alfama, Barrio Alto, Estrella y Belém…

La Baixa es el centro de la ciudad, el barrio que fue totalmente reconstruido tras el gran terremoto del siglo XVIII, donde hay un gran ambiente diurno concentrando el turismo y donde se localizan joyerías, bancos y resto de el comercio. Una zona muy importante que no se debe de dejar de visitar que me gusto fue la Plaza del Comercio o Terreiro do Paço y la Rua Augusta, con una bonita vista del Elevador de Santa Justa el cruce con la calle de mismo nombre.

Belém se encuentra a las afueras de Lisboa, una zona muy bonita para pasear y para visitar por supuesto el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém; y sobre todo no olvidarse de visitar la “Antigua casa de pasteis” donde hacen unos pastelitos con crema la mar de buenos, ays… que ricos.

De Belém salían los barcos portugueses en dirección a lo desconocido o a sus colonias repartidas por todo el Mundo, hasta Japón llegaron, casi nada. Nosotros fuimos en el eléctrico nº 15 en el Terreiro do Paço. El viaje fue rápido y agradable, vas viendo más zonas de la ciudad y a mi por ejemplo me fue gustando más Lisboa.

En Alfama se encuentra el Castelo de San Jorge, la Sé, la iglesia de San Vicente, Santa Engracia, el mirador de Portas do Sol, donde hay una panorámica de la ciudad espectacular, como del de Santa Lucía. Con calles llenas de ropa tendida, que suben en cuesta y plazas llenas de palomas.

Lisboa es una ciudad que se haya entre varias colinas que se dominan con ayuda de elevadores y tranvías (eléctricos).

La verdad es que pienso como pueden subir tan empinadas calles esos armatostes tan antiguos y fantásticos, (Madrid debería tener tranvías, tome nota señor Gallardón!)

En el Castelo se pueden apreciar bonitas vistas de toda la ciudad, contemplar el puente Vasco da Gama y el puente 25 de Abril, con el Cristo, el largo río, el océano… en fin, podrás ver hasta donde tu vista te lo permita porque Lisboa te ofrece todo lo que tiene.

Un día nos fuimos a la playa de Tamariz en Estoril, una zona de Lisboa turística, con una arquitectura muy bonita, donde antiguamente iba la clase alta de Europa a descansar en verano, a disfrutar de sus playas y de sus bonitas vistas al océano al anochecer.

El agua esta súper fría, me tuve que salir al poco rato porque me dolían las manos. Sé de alguien que no se baño por esa razón, miedica…

Para moverte por Lisboa lo mejor es comprarte una tarjeta de transporte de “7 colinas“, armarte con un plano del metro y a la aventura. Esta tarjeta te sirve para metro, tranvía, autobús y para un viaje en el Elevador de Santa Justa.

Moverte a pie también es algo muy recomendable, porque aunque Lisboa sea una ciudad tenga muchas calles en pendiente, la mayoría son agradables en el ascenso, como la Rua do Carmo, en el Chiado. Otras ya como la Rua da Gloria, es mejor subirlas en elevador, pero si vas a bajar puedes hacerlo a pie sin ningún problema, bueno, si llueve ve con cuidado porque te resbalas, jejeje…

La comida es riquísima, no hubo nada que no me gustase, también es verdad que hay muy pocas cosas que no me gusten, pero vamos no hice más que comer, porque la gastronomía portuguesa se lo merece.

El vino es muy bueno, recordar el famoso Oporto. Una tarde fuimos en busca de una tienda famosa en vino, pero estaba en obras, así que terminamos en otra que la verdad estaba muy bien, además los chicos que nos atendieron muy amables, nos remendaron, nos invitaron, me preguntaron que si era noruego, en fin… estoy ya tan acostumbrado que piensen que soy extranjero que ya quien lo diga no me sorprende, como los andaluces que se dijeron entre ellos que no teníamos pinta de ser españoles, jejeje…

Un descubrimiento más tuve en Lisboa fue la Panacotta, un postre riquísimo que me pedía siempre que estaba en la carta, que rico, aunque es típico de Italia.

En resumen un viaje que recomiendo a todo el mundo, Lisboa es una ciudad con gran encanto dentro de su agradable estética decadente. Es fácil de conocer, fácil de caminar y sobre todo fácil de disfrutar.

Nosotros tenemos pensado más adelante un regreso más prolongado sobre todo por Estoril…

En el viaje hubieron muchas anécdotas y dulces sensaciones, pero eso nos lo quedamos para nosotros.

Madrid tiene nota de: 9 y a Lisboa le pongo un 8.


jueves, 16 de agosto de 2007

El placer de las pequeñas grandes cosas...



El olor de la tierra mojada
El ruido de la lluvia contra la ventana
El olor a hierba recién cortada
El olor a pan recién hecho
El ruido de la espuma
Romper plástico de burbujas
Sorber gelatina
Tumbarse sobre la arena caliente
La cama en invierno
Un beso en la frente
Que te acaricien la cabeza
Un " te quiero "
El silencio
Una música a lo lejos
El olor del metro
El Sol tras las cortinas
Dormir en compañía
El ruido del agua
El sonido del mar
Oír música en discos viejos
Que te arropen
Mirar las nubes
Que te acaricien la cara
Que te llame alguien que te importe
Que se acuerden de ti
Una horchata
Tus ojos
Tu boca
Tus mejillas
Tus manos
El sonido del piano
Una flor
Un abrazo
Mirar al infinito
Oír el viento
Mirar en silencio
Una larga ducha
Viajar en avión
Conducir
Regalar
Contar estrellas
La lluvia en verano
El Sol en invierno
Verte a lo lejos
Tu sonrisa
Quitarte los zapatos
Mojar el dedo en nocilla
Sentirte diminuto con un beso
Alcanzar el cielo con tus brazos
Estirarte
Encontrar un caramelo olvidado en un bolsillo
El chocolate
Tus ojos bonitos
Una mirada
Deshojar margaritas
Sentir tu olor en mi camisa
Susurros al oído
Oír música clásica muy alta con los ojos cerrados
El cantar de los grillos por la noche
Sentir tu mano en mi espalda
Ver a la gente pasar
Que te mordisqueen el cuello
Soñar con la gente a la que quiero
Que te abracen durmiendo




sábado, 11 de agosto de 2007

miércoles, 8 de agosto de 2007

Muere...

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.

Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...

¡Vive hoy!

¡Arriesga hoy!

¡Hazlo hoy!

¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

martes, 7 de agosto de 2007

Bienvenido a casa.



Hace bastante tiempo que no actualizo esto, la razón es porque he estado bastante liado, con la cabeza en otras cosas y la verdad sin ganas, tan pocas que no me acordaba que tenia mi propio espacio en la red donde contar pequeñas cosas que me pasan.

Ya me he mudado a mi casa, al fin... después de unos cuantos meses de búsquedas y de fracasos, lo que está para uno termina apareciendo en el camino. Los primeros días de estar aquí eran bastante tristes, porque definitivamente terminas siendo consciente de que este será tu nuevo hogar, tu nueva ciudad, tu nueva vida y lo anterior a quedado atrás. Lo pasaba bastante mal cuando abría alguna caja, contuviera lo que contuviera a mi se me caían las lágrimas porque todo eran recuerdos de una antigua vida que no estuvo tan mal en definitiva. Tardé un poco en sacar mi vena optimista y plantarle cara al cambio, pero bueno más bien fue que me acostumbré a mi nuevo entorno.

Os cuento también que desde hace tres meses estoy trabajando en una tienda de ropa y estoy hasta... (He de ser educado). He trabajado en varias pero ninguna como esta, no me gusta en absoluto el desorden, el descontrol que hay, la gente que va, que no sé en absoluto de donde viene y mucho menos mi encargada. Así que como no estoy a gusto he decidido dejarlo antes de terminar rebosando el vaso de mi paciencia que es de chupito, jajaja... Además así aprovecho y me voy con mi novio de vacaciones, mis primeras vacaciones en pareja, la verdad es que siempre en verano he estado soltero, menos mal que eso ha cambiado.

He estado leyendo antiguas entradas y reconozco que mi forma de ser no ha cambiado mucho que digamos aunque así me lo propusiera, sencillamente me he relajado poco a poco, supongo que si sigo así llegaré a obtener un cambio bastante evidente o sencillamente siga como estoy, ya que dicen que uno es como es y no se puede cambiar. ¿Sinceramente, creéis eso de verdad? Yo no, no me gusta creer que una persona es toda su vida igual, que solo cambia en superficie para adaptarse a ciertas situaciones de su vida, pero que su interior, lo que es la personalidad de su ser no cambia desde que nace hasta que muere. Me parece un poco triste...

Por lo demás estoy muy bien, estoy con alguien muy especial, alguien que creí no poder encontrar... "Estoy cansado de esperar, estoy cansado de probar y nunca encontrar. Quiero algo normal, que pueda vivir con calma sin acelerar ni pausar, en el que todo sea a su justa medida, ni mucho, ni poco, pero que sea sincera conmigo y los demás, que haga lo que quiera sin temer a molestar. Nunca llueve a gusto de todos..."

En mi caso a llovido y muy a mi gusto, así que no me quejo, me gustaría que estuviéramos más tiempo juntos, pero bueno, poco a poco que para todo habrá tiempo, estoy seguro de eso.

Cierro esta nueva entrada diciendo que estoy muy contento de estar en mi casa, de empezar una nueva etapa, sin olvidar lo vivido y mucho menos con quien lo he vivido, mis amigos... que son en definitiva una parte esencial de mi y que sin ellos no sería nada de lo que soy. Gracias.

Madrid tiene una nota de: 10