
Primera parte.
La ida llegó de un día para otro, después de haberla estado esperando un largo tiempo. Fue totalmente caótica, con muchas prisas y sin tiempo tan siquiera de despedirse de la que fue mi casa durante casi 10 años.
La verdad es que ahora lo recuerdo y me da bastante pena de no haberme parado un poco más en ella.
De los amigos si tuve mi tiempo de despedirme o como yo hice, de decir un “hasta luego“, nunca me han gustado las despedidas, por eso no pensaba decir el día de mi ida, pero bueno, al final… dejé la tontería y se los dije. Llegado ese momento en el que abrazas para despedirte de tus amigos hasta sabe cuanto, no piensas en nada, sencillamente los sientes por ultima vez hasta cierto tiempo. Todavía recuerdo el calor de esos abrazos que tanto echo en falta, ahora que me siento un poco sólo entre tanta gente.
Retomando la marcha, gracias a Dios no perdimos el avión y junto con nosotros todas nuestras pertenencias, gatos incluidos, jejeje… pero bueno, estos dos pobres, iban conmigo y con mi madre en el avión.
Ya la llegada fue un poco más de lo mismo, porque tuvimos el mismo problema, no encontrábamos un taxi lo suficientemente grande para tanto bulto. Al final, un taxi para cada uno…
La primera noche en mi nueva ciudad fue fría, de cansancio y reencuentros.
Los días siguientes que ya son casi treinta han sido diferentes en cierto aspecto entre ellos, comencé las clases, me reencontré con amigos, aumente mi conocimiento de la vida nocturna, pero en definitiva todos más o menos iguales, sigo encontrándome un poco solo, sigo sin establecer mi espacio y sigo perdiéndome cada vez que salgo a la calle en busca de algo. El sentido de la orientación creo que lo tengo guardado en alguna caja de la mudanza.
La gente de aquí es simpática generalmente, no digo toda porque no conozco a todo el Mundo, supongo que habrá de todo, pero bueno los que he conocido si. La mayoría es gente de fuera, me acuerdo de esa fiestecita de casi 20 personas en el que el único de la ciudad era yo y había estado viviendo fuera toda mi vida, jejeje… pero vamos, que bien, no es que busque nada ni a nadie, sencillamente nuevas amistades con las que poder contar en momentos en los que todo te parece que está demasiado gris y el corazón se te arruga como una pasa. Soy una persona, que está acostumbrada a tener mucho contacto con familiares y amigos y bueno, aquí esto no se estila mucho, la gente va mucho a su rollo, tiene sus problemas, su estrés… en definitiva, su vida. A veces cuando crees que has encontrado a alguien, que oye, está más o menos en tu misma situación, que gran apoyo para ambos no? Pues resulta ser no y bueno, te quedas un poco desinflado. Yo sin embargo no puedo, me vuelvo loco y me pongo de mal humor y eso… jajaja no es nada divertido. De todas formas, no todos somos iguales y a la gente se la quiere y se la respeta por esas diferencias que forman parte de cada uno.
De todos modos, si tuviera que hacer un balance de mi primer mes, le daría un 6, que no está nada mal. Podría darle muchísima más nota porque esta ciudad se lo merece, pero no es cuestión de llegar y que arda como Roma, poco a poco…
Lo primero que debo hacer es ir formando mi espacio, intentar no perderme e irme acostumbrando a la vida acelerada de esta ciudad. Hacerme a los demás y que los demás pues se hagan en definitiva a mi, pero vamos que tiempo al tiempo. Algo que creo debo tatuarme, jajaja… porque ays… que mal llevo eso de la bendita paciencia, porque a mi de eso me falta un poco, así que a quien le sobra que me envíe que le estaré eternamente agradecido.
Bueno pues... hasta aquí la primera parte, habrá más, cuando no sé pero las habrá o eso supongo, espero no aburrirme de esto, porque la verdad, creo que me ayudará a mi adaptación.
Me termino despidiendo disculpando si alguien que lea esto se siente molesto por algo, no ha sido con intención de nada, sencillamente habla mi corazón, mi corazón de león.
La ida llegó de un día para otro, después de haberla estado esperando un largo tiempo. Fue totalmente caótica, con muchas prisas y sin tiempo tan siquiera de despedirse de la que fue mi casa durante casi 10 años.
La verdad es que ahora lo recuerdo y me da bastante pena de no haberme parado un poco más en ella.
De los amigos si tuve mi tiempo de despedirme o como yo hice, de decir un “hasta luego“, nunca me han gustado las despedidas, por eso no pensaba decir el día de mi ida, pero bueno, al final… dejé la tontería y se los dije. Llegado ese momento en el que abrazas para despedirte de tus amigos hasta sabe cuanto, no piensas en nada, sencillamente los sientes por ultima vez hasta cierto tiempo. Todavía recuerdo el calor de esos abrazos que tanto echo en falta, ahora que me siento un poco sólo entre tanta gente.
Retomando la marcha, gracias a Dios no perdimos el avión y junto con nosotros todas nuestras pertenencias, gatos incluidos, jejeje… pero bueno, estos dos pobres, iban conmigo y con mi madre en el avión.
Ya la llegada fue un poco más de lo mismo, porque tuvimos el mismo problema, no encontrábamos un taxi lo suficientemente grande para tanto bulto. Al final, un taxi para cada uno…
La primera noche en mi nueva ciudad fue fría, de cansancio y reencuentros.
Los días siguientes que ya son casi treinta han sido diferentes en cierto aspecto entre ellos, comencé las clases, me reencontré con amigos, aumente mi conocimiento de la vida nocturna, pero en definitiva todos más o menos iguales, sigo encontrándome un poco solo, sigo sin establecer mi espacio y sigo perdiéndome cada vez que salgo a la calle en busca de algo. El sentido de la orientación creo que lo tengo guardado en alguna caja de la mudanza.
La gente de aquí es simpática generalmente, no digo toda porque no conozco a todo el Mundo, supongo que habrá de todo, pero bueno los que he conocido si. La mayoría es gente de fuera, me acuerdo de esa fiestecita de casi 20 personas en el que el único de la ciudad era yo y había estado viviendo fuera toda mi vida, jejeje… pero vamos, que bien, no es que busque nada ni a nadie, sencillamente nuevas amistades con las que poder contar en momentos en los que todo te parece que está demasiado gris y el corazón se te arruga como una pasa. Soy una persona, que está acostumbrada a tener mucho contacto con familiares y amigos y bueno, aquí esto no se estila mucho, la gente va mucho a su rollo, tiene sus problemas, su estrés… en definitiva, su vida. A veces cuando crees que has encontrado a alguien, que oye, está más o menos en tu misma situación, que gran apoyo para ambos no? Pues resulta ser no y bueno, te quedas un poco desinflado. Yo sin embargo no puedo, me vuelvo loco y me pongo de mal humor y eso… jajaja no es nada divertido. De todas formas, no todos somos iguales y a la gente se la quiere y se la respeta por esas diferencias que forman parte de cada uno.
De todos modos, si tuviera que hacer un balance de mi primer mes, le daría un 6, que no está nada mal. Podría darle muchísima más nota porque esta ciudad se lo merece, pero no es cuestión de llegar y que arda como Roma, poco a poco…
Lo primero que debo hacer es ir formando mi espacio, intentar no perderme e irme acostumbrando a la vida acelerada de esta ciudad. Hacerme a los demás y que los demás pues se hagan en definitiva a mi, pero vamos que tiempo al tiempo. Algo que creo debo tatuarme, jajaja… porque ays… que mal llevo eso de la bendita paciencia, porque a mi de eso me falta un poco, así que a quien le sobra que me envíe que le estaré eternamente agradecido.
Bueno pues... hasta aquí la primera parte, habrá más, cuando no sé pero las habrá o eso supongo, espero no aburrirme de esto, porque la verdad, creo que me ayudará a mi adaptación.
Me termino despidiendo disculpando si alguien que lea esto se siente molesto por algo, no ha sido con intención de nada, sencillamente habla mi corazón, mi corazón de león.
